30dic/110

Limay Medio: Una pesca diferente


La idea era repetir un inolvidable viaje que habíamos hecho a la zona de Limay medio, mas precisamente a Fortín Nogueira, y pescarlo nuevamente con equipos livianos, como si se tratara de un río pequeño, sólo que esta vez lo haríamos flotando con kayak inflables y entonces podríamos tener acceso a muchísimos mas sectores de pesca.

Rubén Galetto y Oscar Alfaro, dos amigazos y excelentes guías de la zona, nos informaban día a día como andaba la pesca, y nos habían conseguido transporte para que nos llevase rio arriba hasta la Presa Hidroeléctrica o nos recogiese en los corrales, rio abajo del campamento; para luego traernos de regreso.

Arribamos a Fortín Nogueira alrededor del mediodía, y tras armar el campamento nos fuimos a pescar inmediatamente.

Esa tarde lo haríamos vadeando así que nos dispersamos y cada uno encaró diversos sectores que ya conocíamos anteriormente para probar suerte.
El río estaba cristalino y muy bajo; la temperatura ambiente era elevadísima y el viento era moderado.
Decidí caminar alrededor de unos cuatro kilómetros para luego regresar pescando y detenerme algunos momentos en un par de sectores donde normalmente hay muy buenas arco iris alimentándose.

Uno de ellos justamente era de donde terminaría mi caminata.
Cuando llegue y crucé el brazo del río entre las islas de Tapia para pescar una extensa corredera que en sus márgenes tiene un par de sauces costeros, me di cuenta que la pesca iba a estar realmente buena.

Se veían muchas truchas subir y engullir a miles de caddis que revoloteaban, tocaban la superficie o derivaban, flotando mansamente hasta que alguna trucha se las devoraba.

Realmente no había dudas de cómo pescar ese lugar.
La mosca era sin dudas una ELK HAIR CADDIS, el tamaño predominante de los insectos era entre 14 y 16 y el color era una marrón obscuro (café).


Elegí un leader AKRON LDL 5x de 15 FT, e inmediatamente comencé a castear. Si bien enseguida tuve respuesta y logré pinchar una hermosa arco iris, noté que cuando la deriva no era absolutamente natural o no se presentaba la mosca en la línea de alimentación del pez, no obtenía respuesta alguna.
En esos momentos es cuando las horas de práctica de lanzamiento toman importancia.

Cada mosca que depositaba con precisión era un pique y una interminable pelea ya que las truchas corrían hacia el centro del pedrero, y apoyándose en la fuerza de la corriente hacían que varios metros de backing saliera de mi reel y tuviera que concentrarme mucho en la pelea para que el pez no se suelte o lo que es peor, se corte mi tippet.

Mejor comienzo imposible, me quedé allí casi toda la tarde. Me iba moviendo rio arriba, pescando metro a metro el sector y luego de finalizar el recorrido volvía a empezar.

Así el tiempo voló y además de los potentes arcos iris logré pescar un par de marroncitas que sin dudas coronaron una entretenidísima tarde.
Ya se hacia de noche así que tuve que volver desde el punto mas alejado de mi caminata directamente al campamento.

El segundo día flotamos desde la Presa hidroeléctrica hasta el campamento.
Otro día soleado, mucho calor, con algo más de viento y río muy bajo.
Ni bien empezamos a pescar, el fenómeno de las caddis se repitió e increíblemente persistió durante toda la mañana.

Pescamos muchas truchas, algunas realmente pusieron a prueba nuestros equipos y nuestra destreza pero luego del mediodía, el calor reinante sumado al fuerte viento que se había levantado por entonces, complicó nuestra jornada.

Decidimos entonces avanzar e ir directamente al campamento y esperar que a la tardecita el fuerte viento cese.

Gracias a Dios, así ocurrió y entonces dada mi experiencia del día anterior decidimos regresar al pedrero para intentar repetir lo de la primera jornada.

Algo cansados caminamos hasta allá y otra vez nos encontramos con el mismo panorama, miles de insectos y muchísimas truchas subiéndoles.

Otra vez, cuando la mosca era ubicada adecuadamente y la deriva era natural, un pez tras otro tomaba con delicadeza nuestras caddis y emprendían una extensísima corrida para comenzar desde allí una nueva pelea.

De más esta contarles que nos quedamos allí hasta última hora, aprovechando y disfrutando al máximo de cada instante.

Nuestra tercera jornada de pesca fue programada por Rubén, Oscar y su hijo Jeremías. Saldríamos del campamento y bajaríamos pescando hasta “Los Corrales”.

Ni bien comenzamos a navegar pudimos observar claramente que las truchas se mantenían muy activas, subiendo a cada insecto que se posaba sobre la superficie. Si bien en su mayoría eran caddis también pudimos observar alguna mayflays de considerable tamaño.

Los botes que llevamos desde San Francisco nos obligaban a vadear el río para poder pescar adecuadamente, en cambio, el catarraft que utilizaban los chicos de Piedra les permitía pescar mientras derivaban por el curso del río.

Otra vez obtuvimos varias capturas pero lo mas importante sucedió cerca del mediodía en un sector del río que llaman “el durazno “donde encontramos una cantidad realmente increíble de arcoíris que nos mantuvieron ocupados hasta que fuimos llamados a almorzar por nuestros anfitriones.

Después de degustar unos exquisitos bifes al disco y descansar algunos minutos, decidimos seguir bajando.

Justo enfrente de donde habíamos almorzado (aproximadamente 1000 metros debajo de la corredera del durazno) y luego de que el río levantara un poco su caudal, encontramos un largo sector donde se dividían claramente una zona de remanso con una de una intensa corriente. Allí justo en esa línea divisoria, muchos peces subían y subían a la superficie a comer casi incansablemente.

Allí, otra vez, nos hicimos una fiesta ya que pudimos capturar varias arco iris y una que otra marroncita, las que nos dieron una intensa lucha ya que ni bien las clavábamos emprendían una veloz corrida metiéndose en la potente corredera.

Seguimos avanzando y en cada sector donde bajamos pescábamos alguna que otra trucha. De más esta decir, que pasamos un día divertidísimo compartiendo anécdotas con amigos y además pescando realmente muy bien.

Fue otro día soleado, con alta temperatura y muy poco viento.
Ya de regreso en el campamento decidimos que pescaríamos nuestro último día en esa zona, solamente vadeando.

Esa mañana se presento muy ventosa, con algo de cenizas en suspensión y muchísimo calor. Decidimos, salir a pescar igualmente y realmente fue un acierto ya que la pesca fue muy buena otra vez.

Logramos engañar varias truchas, nuevamente con caddis adultas ya que las eclosiones de ese insecto parecían no terminar nunca!.

Pasado el mediodía regresamos a nuestra base, desarmamos todo, almorzamos y emprendimos el regreso a nuestra ciudad.

Realmente fue un viaje hermoso, la pesca fue increíble, y la elección de hacerlo con equipos livianos fue un verdadero acierto.

Tanto Jorge como el Negro, Federico o yo, no tenemos más que palabras de agradecimiento para con Oscar, Jeremías y Rubén quienes nos simplifican todo cada vez que vamos para allá. Cada vez que compartimos jornadas de pesca con ellos o necesitamos alguna gauchada se desviven para que la pasemos bien y no tengamos ningún inconveniente. Unos verdaderos amigazos.

Recomendaciones para quienes quieran realizar esta pesca:

1-Lleve una caña de acción suave, la utilización de tippet 5x o más pequeños con truchas realmente potentes demanda mucho de nosotros, pero cuando la caña se flexiona suavemente ante la mas mínima presión evita que cortemos fácilmente nuestro delicado tippet.

2-Planee su tiro, tómese su tiempo para analizar donde y cómo castea. No se apresure.

3-Sea preciso a la hora de castear. Esfuércese para colocar la mosca en alineación con la línea de corriente de alimentación de la trucha. Lanzar a cualquier lado produce muy malos resultados, su mosca derivara a escasos centímetros de la trucha pero esta la ignorará por completo.

4-Derive su mosca lo mas natural posible, si draga otra vez estará en problemas.

5-Dele real importancia a su leader, utilice leaderes de excelente calidad en lo posible largos y suaves.

6-No toque su reel para interrumpir cualquier corrida de un pez. Regúlelo suave y tenga suficiente paciencia si la pelea se extiende más de lo que le gustaría.

7-Utilice copo, ayuda a no lastimar a la trucha y acorta la pelea, haciendo que cortemos menos y no extenuemos tanto al pez que hemos capturado.
Por ultimo, anímese y vaya al Limay a pescar como lo haría en un pequeño río o arroyo, busque en las márgenes lugares donde las truchas se alimentan y disfrute de una pelea con unas arcoíris de inigualable potencia con un equipo liviano. Seguramente no se arrepentirá.

Hasta la próxima
Marcelo Boschetto

Equipo Utilizado:
• Caña Winston Boron II X numero 4 de 8.5 ft (4 tramos)
• Reel Redington AS 3/4
• Línea RIO GOLD WF-4-F
• Leaderes Akron 12 y 15 ft ( preferentemente LDL)

Moscas Utilizadas: Casi exclusivamente Elk hair caddis 14 y 16. Aunque en un par de ocasiones utilicé una pupa de caddis 18, una Adams 16 y un emergente de mayflay llamado CDC floating nymph en anzuelo 20.

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