Cierre en el Limay Medio
Un entretenido viaje con amigos para pescar vadeando el cierre de temporada en el Limay Medio.
Visitar el Limay medio a fines de temporada despierta en nosotros la expectativa de alguna captura de las que se tornan inolvidables.
Esta posibilidad condiciona la preparación de nuestros equipos y moscas, ya que para conseguir tan ansiado logro, la utilización de equipos pesados con líneas de hundimiento rápido y una amplia gamma de streamers se torna casi indispensable.
Desgraciadamente, si bien son muchas las capturas importantes que se obtienen, el promedio de peces por pescador es bajísimo y, salvo honrosas excepciones, la mayoría se pasa casteando 2 ó 3 días completos para obtener 1 pez de los grandes.
El caudal erogado por la presa hidroeléctrica, hace ya un vasto tiempo que es escaso, razón por la cual la mayoría de las grandes marrones se concentran en el centro del canal y desde costa, vadeando, no es para nada fácil llegar hasta allí, así que para la mayoría de los pescadores la posibilidad de mostrar su engaño a estos peces en sus narices, no constituye una tarea sencilla.
Conociendo esta situación armamos un viaje a la zona de Fortín Nogueira, con la finalidad de pescar además de las esquivas marrones esas hermosas arcoíris que en los 2 anteriores viajes nos habían llenado de diversión.
Los equipos debían diversificarse ya que para estas últimas, un número 4 ó 5 serian lo ideal, en cambio para las marrones un equipo 7 u 8 serían los indicados.
Junto a Darío, Peca, y Jorge (Un nuevo y entusiasta mosquero), partimos desde San Francisco para pescar la tarde del miércoles, el jueves, viernes y el sábado, para luego utilizar el domingo para regresar a casa.
Allá se nos unirían al grupo Silvio y su hijo Ariel, dos entrañables amigos con los que he compartido además de pescas, vacaciones en familia e inolvidables anécdotas.
Ni bien llegamos armamos un campamento espectacular, 3 carpas, luces a través de un generador eléctrico, disco de arado para cocinar, parrilla, y todos los demás implementos para estar más que cómodos.
Ahora sí a pescar!, Armé mi equipo numero 4 y comencé a caminar rio abajo para alcanzar unas correderas ya conocidas y ver que pasaba. No se observaban truchas comiendo en superficie, así que puse una ninfa Stone rubber legs negra en anzelo12 y traté derivarla naturalmente bien cerca del lecho rocoso. Enseguida una brusca tomada me sorprendió. El pez corrió violentamente, saltó un par de veces y luego se liberó de mi mosca. Era una linda y corpulenta arco iris.
Seguí avanzando y vadeando cada sector de la corredera y ahora sí pude capturar varias arco iris, que por su tamaño y la fuerza de la corriente, eran un verdadero desafió para la caña 4.
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Entonces comenzaron a verse una cantidad impresionantes de Mayflies de considerable tamaño, de un color marrón cobrizo, pero no se veía ninguna trucha que subiera a tomarlas.
Decidí cambiar mi leader, estirar mi tippet y probar con una seca ( una March Brown en anzuelo 14 ) confiando que semejante banquete iba a ser devorado por las truchas de un momento a otro, pero por mas de 20 minutos ni siquiera una sola trucha subió, ni a mi mosca, ni a los insectos naturales.
Decidí colocar una ninfa tipo Hare Ear atada en anzuelo 14 y de color muy similar a la de los adultos que observaba, y ahora sí varios piques y varias capturas coronaron esa primera tarde de pesca.
Ya de regreso en el campamento la suerte de mis amigos fue dispar, algunos como Jorge estaban eufóricos porque, en su primera jornada en el sur, había capturado varias truchas. Utilizando una línea de hundimiento y colocando una Stone rubber legs, capturó varios arcos iris y una hermosa marroncita. Otros en cambio, habían probado con todo un arsenal de moscas y habían capturado solamente un par peces.
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En la segunda jornada decidí comenzar probando con un equipo pesado (una caña numero 8 con una línea de 275 grains) en una profunda corredera que está a pocos metros del campamento. Streamers como Wolly Buggers con y sin patas de goma, algunas rabbits y algunos bagrecitos fueron al agua incontables veces durante 1 hora y media pero sin resultados positivos.
Decidí cambiar mi equipo a un numero 6 ya que me permitiría utilizar tanto líneas de flote como de hundimiento, para intentar en algún otro pozón.
Caminé varios kilómetros rio abajo y comencé a pescar varias correderas bajas donde otra vez se producía el fenómeno anterior (Muchos insectos en el aire y en la superficie del agua pero otra vez la ninfa era la que redituaba capturas) y así pude clavar varias arco iris, una marroncita y un par de infaltables percas.
Ya entrada la tarde volví cortando camino hacia el campamento, y me puse a pescar otra vez la corredera de la mañana.
Esta vez lo hice con una imitación de pejerrey (Una Diego suri algo modificada por mí) ya que en la tarde cuando probaba con una pupa chiquita había capturado 2 ejemplares de esta especie y pensé que una marrón “con algo de hambre “se interesaría inmediatamente por ellos.
Recorrí casteando la corredera un par de veces, barriéndola y tratando de meter la mosca lo mas lejos que pudiera y corrigiendo, fue entonces que en la tercera pasada una hermosa y muy luchadora marrón hizo que mi caña 6 experimentara todo su poderío. Una y otra vez se metía en lo profundo de la corriente aprovechando la fuerza del agua y sacándome varios metros de backing, obligándome a concentrarme para no cometer ningún error.
Gracias a Dios luego de un rato de pelea, la fui arrimando y logré encallarla en un borde de piedra, la tomé por la cola y mis compañeros me sacaron las fotos de rigor y la devolví al agua.
Ya en la noche y mientras saboreábamos un exquisito asado, comentábamos que si bien todos habíamos pescado bastante bien, habíamos tenido que agudizar nuestro ingenio para hacerlo, cambiando varias veces de líneas y de patrones y tamaños de mosca.
Los dos días restantes fueron parecidos, clavamos varios arcos iris y algunas marroncitas chicas que nos divirtieron a lo grande pero que realmente nos obligaron a ser perseverantes y ponerle mucha garra al asunto, nada fácil.
En fin un viaje espectacular, buen tiempo, buena pesca y por sobre todo con un grupo de amigos de fierro, con los cuales la diversión está garantizada.
Lo único que nos quedó pendiente es un par de marrones de las buenas, que sin dudas hubiesen merecido de nuestra parte un poco mas de dedicación para atraparlas, machacando con grandes streamers y líneas pesadas sobre las correderas donde generalmente se sitúan, pero estén más que seguros en breve iremos por ellas!!!.
Por la noche cuando volvíamos al campamento, chivo, carne vacuna, pollo al disco, revuelto de huevos con panceta y otras cosas dietéticas nos reponían de las extensas caminatas diurnas.
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Obviamente las charlas, las cargadas, y los gratos momentos compartidos son algo que terminan por coronar estos viajes de pesca.
Seguramente este impresionante río nos dará la bienvenida nuevamente en la próxima temporada y nos encontrará tratando de engañar algún otro pez que nos honre con su pelea.
Solamente observamos, como algo negativo y preocupante, la cantidad de pescadores que lo hacen con carnada (gusanos y lombrices) y el escaso, para no decir nulo, control que se ejerce en la zona. Ojalá las autoridades tomen nota de esto y mejoren el cuidado de este magnífico curso acuífero.
Hasta la próxima………
Marcelo Boschetto











