Truchas en Córdoba

Una jornada de pesca en el Río de los Espinillos...
La pesca con mosca nos ofrece segundo a segundo un sin fin de variaciones técnicas a las que debemos enfrentarnos para capturar un pez.
Descifrar que patrón de mosca vamos a utilizar, aprender a divisar una trucha en el agua, decidir como vamos a presentar esa mosca, que leader elegir, que corrección debemos realizar a nuestra línea tanto durante el lanzamiento como en el agua. Saber que insecto están tomando, con que mosca lo imitamos mejor, como nos posicionamos en el rio, etc.
Todas estas cosas demandan de nosotros horas de practica, de lectura, de observación, de paciencia y de tener la mente y el oído abierto a un sin fin de conceptos que se aprenden compartiendo experiencias y conocimientos con otros pescadores en el río.
Gracias a Dios aun haciendo muchísimas cosas mal y equivocándonos mucho siempre es posible disfrutar de capturas que nos permiten diversión y experiencia.
Para atesorar todos estos conocimientos nada mejor que ríos chicos, bien poblados de truchas esquivas y selectivas .Donde se pueden divisar fácilmente diferentes accidentes físicos, pozones, correderas, lugares donde la vegetación aporta al rio un sin numero de insectos terrestres (Tucuras, hormigas,etc.),cajones de piedra donde la corriente se hace casi imperceptible y las truchas parecen subir a comer un insecto con total tranquilidad y donde de pronto, un pequeño ruido o la caída errónea de una mosca al agua dispara una veloz huida de los peces.
Un rio que cumple con todas estas premisas y que es a mi modesto entender una escuela de pesca con mosca es el Rio de los Espinillos. Allí un grupo de entusiastas pescadores desde ya hace mucho tiempo llevan a cabo un ambicioso proyecto de conservación cuidando este bellísimo cauce con real esfuerzo, dedicación y con destacable eficacia ya que la población de truchas que allí existe habla a las claras de esto.
Si bien ya he pescado muchas veces este rio, es para mi un real gusto hacerlo siempre que puedo ya que me ha posibilitado aprender mucho acerca de la pesca de truchas selectivas, y además es un precioso lugar para que mi hijo y mis amigos atesoren conocimientos.
El relato de esta jornada de pesca justamente tiene que ver con experiencias que para quienes amamos la pesca con mosca son imborrables.
Salimos bien temprano en la mañana del domingo, caminando por un sendero de montaña rio arriba de la confortable cabaña que el grupo construyó sobre la margen del rio. La idea era caminar un rato e ir pescando sin apuros ni idea fija.
Estaba fresco y nublado, con algo de viento sur. El rio tenía un escaso nivel de agua pero su transparencia era más que suficiente para que las truchas divisen nuestros engaños.
Se veía constantemente comer en las colas de las correderas a las truchas y en el aire se podían ver algunas efímeras. Cuando nos acercamos al rio vimos que las truchas lomeaban sin dejar ver sus cabezas, lo que denotaba que estaban comiendo en la película inmediata inferior a la superficie.
![]() |
![]() |
![]() |
|
![]() |
Así fue que después de colocar un leaders de 12 ft 6x y atar una mayfly emerger en anzuelo nº 22 los piques se sucedieron.
Después de capturar varias truchas de unos 20 a 25 cm que nos dieron una entretenida pelea decidimos seguir avanzando hacia una zona que se denomina LOS CAJONES.
Pescamos primero unas correderas que se encuentran rio arriba de este lugar, utilizando la misma mosca una CDC floating nymph/emerger y una CDC loop wing también en anzuelo 22 y en color rusty Brown (marrón oxidado).
Luego bajamos a los cajones propiamente dichos.
No bien llegué note que las truchas comían eufóricamente dejando impronta de ello en la superficie.
Se veían 3 o 4 rises juntos, con la misma característica que los anteriores, indicando que seguramente era algún insecto que estaba emergiendo. Rápidamente en el aire se vieron otra vez efímeras así que mantuve la mosca que me daba resultado hasta el momento y BINGO!! Otra vez los piques se sucedieron uno tras otro. Parecía que, aunque cada trucha que peleaba generaba disturbio en el lugar, con solo esperar unos minutos volvían a comer como si nada.
Capturé varios peces de 30 a 35 cm que exigieron mi tippet 6x al apoyarse en la velocidad de la corriente.
Ya satisfecho con la pesca avance al pozón con que terminan el cajón de piedra y allí se completo mi día. Una nube de efímeras apareció e inmediatamente las truchas se volvieron locas, comían constantemente en la superficie moviéndose erráticamente y atacando cada insecto que tocaba el agua. En solo instantes el rio se tapizó de spinners muertos y las truchas comenzaros a engullírselos .La mosca a utilizar cayó de maduro: un spinner.
![]() |
![]() |
![]() |
|
![]() |
El único problema era que el tamaño de los insectos era realmente diminuto. Probé con un TRICO SPINNER en anzuelo 22 y no obtuve respuesta alguna. Lo primero que pensé fue que el patrón elegido no era el adecuado, pero realmente era muy similar al insecto, lo único que no coincidía era el tamaño. Así que estiré mi leader alrededor de otros 35 cm con un 7x y cambie mi mosca ahora a otro trico spinner pero ahora en anzuelo 26 que por otro lado era el más chiquito que tenía. Ni bien la mosca derivó unos centímetros fue tomada por una hermosa arco iris de unos 45 cm. De más esta decir que la pelea demandaba de mí una total concentración ya que no quería dejar en la boca de la trucha una molesta mosca clavada ni agotar demasiado al pez.
![]() |
![]() |
![]() |
|
![]() |
Después de oxigenarla y devolverla seguí pescando el lugar, avanzando por el pozón y capturando varias truchas más. Las tomadas eran delicadas pero las peleas, encarnizadas.
Realmente fue una jornada plena de disfrute y exigencia en la pesca.
La enseñanza que nunca olvidaré de este momento vivido fue que aunque a nosotros una mosca 22, 24 o 26 nos parezca similar a las truchas no, por lo tanto el tamaño de una mosca en situaciones de extrema selectividad es realmente importante, y no solo el patrón que imita el insecto.
Este rio nos propone un sin numero de desafíos ya que en algunos días moscas diminutas y finos y delicados tippets hacen la diferencia y en otras una tucura, una hormiga, una caddis adulta o una ninfa con bead heads consiguen engañar a las difíciles truchas que allí habitan.
Por todo esto creo que el Rio de los Espinillos no es otra cosa que un lugar para atesorar, donde se conjugan un paisaje de ensueño con una muy buena y exigente pesca. Donde cada jornada nos depara alguna sorpresa que necesitaremos develar y así aprender un poco mas.
Además para mi siempre será un lugar inolvidable ya que en este río es donde mi hijo Gianni aprendió a pescar y poder verle la carita de alegría cuando clavó, peleó y devolvió su primera trucha es algo de lo que nunca me voy a poder olvidar.
Para terminar el relato solo quiero decir gracias, mil gracias a ese grupo de personas que ayer y hoy forman el grupo de pescadores conservacionistas del Rio de los Espinillos, gracias porque dejan muchas horas de su tiempo para cuidar el río, tanto en invierno como en verano, porque a pesar de las dificultades, con todas las equivocaciones y aciertos que puedan tener, le ponen todo el esfuerzo posible para que el río esté en las condiciones excelentes en las cuales está.
Felicitaciones, adelante y desde ya muchas gracias de parte de quienes amamos esta hermosa actividad, la pesca con mosca.
Hasta la próxima………
Marcelo Boschetto
Dorados con Mosca en el Río Dulce

Relato de una divertidísima jornada de pesca con mosca de dorados en la zona de Villa Atamisqui.
Un par de llamadas, algunos preparativos básicos y el viaje listo. Oscar y Darío serían de la partida para este viaje.
La idea era visitar nuevamente la zona del Rio Dulce cercana a la población de Villa Atamisqui.
Hace solo un par de semanas atrás hicimos un viaje junto a Oscar y su hijo, Mario, otro entusiasta mosquero, y mi hijo Gianni y la verdad es que nos divertimos a lo grande y nuestros pibes, que hacen sus primeras armas en esta amada actividad, pudieron pescar una gran cantidad de dorados y atesorar muchos conocimientos acerca de la pesca con mosca de esta combativa especie.
En otro tiempos no tan remotos esta zona nos había deparado grandes emociones con capturas de dorados de porte realmente grandes.
Por todos es ya sabido que en el año 2004 se produjo una increíble e indignante mortandad de peces que exterminó casi por completo la fauna íctica de ese río.
Ya habíamos comprobado en nuestra primera incursión, que doradillos había muchos, así que ahora, con todo el tiempo disponible para nosotros (los chicos nos habían tenido a las corridas) queríamos dedicarnos a pescar un día entero mas relajadamente, probando distintas moscas, leaders y buscando algún lugar del río que nos diera alguna captura un poco mas grandecita.
El porte de los doradillos nos animaba a encararlos con un equipo liviano así que un equipo numero 5 y otro numero 6 fueron los elegidos
Luego de varias horas de viaje llegamos a la Villa Atamisqui donde nos recibió la familia Sequeira, más que nuestros anfitriones, amigos, que como siempre nos deleitaron con sus espectaculares delicias gastronómicas.
De allí directo a pescar.
![]() |
![]() |
![]() |
|
![]() |
El rio, en una de sus orillas, posee una barranca alta, donde la corriente se recuesta, profundizando el lecho de tosca. En la otra margen, una extensa playa arenosa interrumpida por muchos troncos que dan contorno irregular y dibujan sus costas.
En su interior, una gran cantidad de islotes, algunos formados por afloramiento del mismo suelo y otros tantos por troncos que encallan y arman productivas correderas y pequeños canales.
Ansiosos armamos nuestros equipos. Me decidí por la caña 5 con una línea de flote y un leader largo (10 pies) con una mosca atada con ojos bien pesados para que profundice rápidamente.
En solo un par de minutos los tres comenzamos a clavar doradillos cuyo peso oscilaba entre los 800 grs y 1.5 kgs.
Cada lanzamiento preciso y cada deriva natural frente a un obstáculo era un pique seguro.
Realmente era una delicia disfrutar de tantas capturas con un equipo liviano.
Por la tarde crucé el río hacia un islote de tosca que afloraba cerca de la otra margen.
Allí comencé a meter la mosca pegadita a la barranca y cuando esta profundizaba mientras derivaba, los piques se sucedían, sólo que en este sector aparecieron varios dorados un poco mas grandecitos que los anteriores que me dieron una dura lucha debido a la fuerza del rio y a la limitada potencia de la caña.
![]() |
![]() |
![]() |
|
![]() |
En definitiva, una jornada plena de diversión, muchos lanzamientos, muchísimas capturas, cientos de metros de rio para caminar y descubrir, pruebas de diversos patrones de mosca, etc., en síntesis todo lo que a los mosqueros nos entretiene.
Con respecto al equipo: el leader si es largo trabaja mejor en la deriva y ayuda mucho en la profundización así que les recomiendo no menos de 9 ft.
El tippet, debido al porte de los doradillos (el mas grande habrá tenido cerca de 3.5 Kg), es mas que suficiente un 0.28 o 0.30 mm
Todas las moscas pescaron bien pero algunas hicieron diferencia.Les recomiendo hacerlas con ojos pesados, colas suaves y largas y cuerpos sin tanto volumen, de manera que faciliten la profundización.
Los colores tradicionales como negro/negro cola roja o amarilla con blanco con bastante brillo se llevaros las palmas. Las cabezas de las moscas no son necesarias en ciervo así que si las hacen en epoxi o algún sintético tipo palmer chenille, mejor; ya que profundizan más y son más fáciles de castear con una caña liviana.
Los anzuelos no necesitan ser extremadamente fuertes pero si filosos así que cada uno monte sus moscas en sus preferidos. El tamaño 1/0 es más que suficiente. Como un humilde consejo les recomiendo apretar las lancetas de los anzuelos para favorecer la devolución de las capturas.
Creo que estamos en presencia de un lugar donde encontraremos una cantidad importante de situaciones de pesca que nos enriquecerán, ideal para que un principiante haga sus primeras armas: aprenda a pinchar un dorado, a derivar correctamente, a sentir el roce de las moscas en el fondo y diferenciar un “toque” o un pique de un enganche; a tirar con precisión frente a un obstáculo y no a cualquier parte, etc. y donde pasaremos sin duda un divertido día de pesca con amigos.
Para terminar solo me resta contarles que volví con una inmensa alegría por comprobar que el Rio Dulce se repobló de dorados. Todavía son chiquitos pero seguramente si aprendemos de los errores que se han cometido anteriormente y los cuidamos, en unos años mas, podremos encontrarnos con alguno de esos “Bichazos” que antes nos sorprendían gratamente.
Hasta la próxima………
Marcelo Boschetto
Moscas para dorados

Cada río en particular nos presenta diferentes situaciones de pesca, aguas con escasa visibilidad o muy transparentes, diferentes velocidades de corrientes, la necesidad de darle a nuestras moscas mayor o menor recorrido y profundización durante su deriva. Todos estos factores nos hacen pensar en distintos tipos de lanzamientos y correcciones de línea pero también en diversos tipos, tamaños y colores de moscas a utilizar.
De esto último hablaremos en las siguientes líneas.
La elección de una mosca adecuada para tentar un dorado, pone a prueba nuestros conocimientos pero también nuestra intuición.
Cuando decidimos ir a diferentes zonas del país a tentar un dorado, generalmente nuestra pregunta a nuestros guías o amigos de la zona es ¿Con que mosca pescamos? Ellos seguramente nos recomendaran alguna de las que mas resultado les haya dado y ataremos varias de ellas.
La experiencia me enseño que esto es realmente útil pero que también debemos dejarnos guiar por nuestros propios instintos.
Muchas veces escuché decir cosas tales como: en agua transparente no hacen falta moscas voluminosas con cabeza tipo muddler grandes, o que funcionan mejor las de colores claros que las negras. Pero también, que algún “atrevido” que hizo caso omiso de esto, capturó uno de esos trofeos que no se olvidan.
Por esto y por muchos otros motivos es que creo que no debemos desechar nunca la posibilidad de utilizar esas moscas que son nuestras favoritas en cualquier lugar al que vayamos a pescar.

Como sabemos el dorado es un pez que se alimenta vorazmente de otros peces mas pequeños por lo tanto nuestras moscas deben imitar las diversas especies forrajeras que en la zona en que pesquemos haya, pero esto no debe detenernos para que investiguemos y probemos nuestros propios desarrollos que seguramente serán modificaciones pequeñas o grandes, de patrones que todos hemos aprendido a montar gracias a gente que antes que nosotros hizo esto mismo.
Colas más largas, atadas en materiales diversos; cabezas más cónicas o de exagerado volumen para que produzca choque en su navegación; ojos grandes, moscas poco o muy lastradas, diferentes colores etc. Casi todas estas versiones deberán probarse en los diversos lugares que pesquemos.
Valga como ejemplo la mosca que les mostramos en la secuencia de atado, es una mosca conocidísima pero con 2 simples modificaciones: la cola es de streamer hair un poco más larga que lo normal y la cabeza es un poco más cónica y pequeña.
Receta :
- Anzuelo: TMC 811 s nº 1/0 al 3/0
- Ojos: de plomo pintados o de cadena
- Cola: sustento de ciervo del mismo color de la cola y streamer hair larga
- Cuerpo: cola de ciervo
- Brillos: Flashabou holográfico
- Flancos: dos plumas de gallo
- Lomo: fibras de pavo real
- Cabeza: collar y cabeza armadas en cola de ciervo tipo muddler y recortadas.
- Colores: Las combinaciones negro/negro con cola roja; negro/amarilla con cola roja; roja/blanca con cola amarilla y amarilla/blanca con cola blanco plateada son la que mejor me han funcionado aunque debo admitir que de vez en cuando tiro al agua, alguna variación” medio loca “como lila/naranja o rosa fluo con blanco que a veces también andan pero las arriba mencionadas son las que he probado con más frecuente éxito.
Pasos:
La utilizo con mucha frecuencia frente a troncos hundidos o puntas de islas cuando podemos anclarnos frente a ellos de manera que la mosca luego de derivar queda vibrando por efecto de la corriente frente a los obstáculos.
Me ha dado muchas lindas sorpresas y realmente no se porque pero siempre hace diferencia contra otros patrones que utilizo en la misma situación.
Me encantaría que quienes tengan algún montaje que utilicen con frecuencia y con éxito para alguna determinada situación nos haga llegar su receta y nos explique como y donde lo utiliza (tipo de línea, forma de deriva, velocidad de la corriente y por supuesto en que río).
Creo que esta es una forma simple y practica de enriquecernos con pequeños detalles que cada uno de nosotros pueda aportar.
Hasta la próxima………
Marcelo Boschetto
Excelentes dorados en Santa Fe

El 1º de mayo próximo pasado, decidimos junto a un par de amigos, Sebastián y Gabriel, hacernos una escapada a la zona cercana a Santa fe para tratar de pescar algunos doradillos.
Mas precisamente la zona donde el arroyo Leyes vuelca sus aguas a la laguna Setúbal.
Apenas llegados, decidimos sin perdida de tiempo, armar nuestros equipos. Debido a la altura que tenía el rio en ese momento (4.00 mts.) elegimos pescar con líneas de hundimiento rápido (225 grains) y tratar de buscar zonas donde el dorado pueda acechar y refugiarse.
Puntas de islas desmoronadas, troncos sumergidos, socavones en las costas, y por supuesto correderas, que son un ámbito donde el dorado siempre se alimenta.
Recorrimos sin suerte algunas correderas que generalmente visito.
Las pescamos con mucha dedicación, tratando de que la deriva de nuestras moscas fueran lo mas natural posible, variando la profundización y la velocidad de tracción de la mosca, pero sin obtener resultado positivo.
Algo decepcionados, pero todavía con muchas ganas, encaramos otro sector del rio donde predominan troncos sumergidos.
El lugar era perfecto, la corriente chocaba abruptamente contra una isla que dividía la corriente en dos. Sobre una de sus márgenes, mas precisamente la izquierda, habían varios arboles sumergidos, sobre la otra se armaba una corredera profunda.
Decidimos anclarnos frente a este lugar y probar suerte.
En uno de sus primeros cast Gabriel clavo un doradillo que le dio una entretenida pelea, un par de saltos, un par de corridas, la foto de rigor, y devuelta al agua.
![]() |
![]() |
![]() |
|
![]() |
Después de unos pocos minutos Sebastián tuvo otro pique pero el pez logro zafarse.
Desgraciadamente en este tipo de lugares, es frecuente enganchar y perder alguna mosca, así que varias veces tuvimos que renovar nuestros tippets y colocar una nueva mosca.
Cambiamos nuestra ubicación, soltando un poco más de soga del ancla, nos adelantamos unos 5 metros y así tuvimos la posibilidad de pescar en mejor posición el sector izquierdo de la isla.
Otra vez en uno de sus primeros tiros Gaby clavó otro doradito justo en la punta de la isla. Un par de saltos acrobáticos, varias corridas veloces, la foto de rigor y al agua.
Allí mismo, fue cuando decidí castear unos metros más a la izquierda para que la deriva sea un poco mas larga y la mosca profundice algo más antes de llegar a los troncos.
Inmediatamente, cuando la mosca comenzaba a profundizar, sentí una abrupta detención de la deriva, tensé la línea y clave firmemente.
Me di cuenta rápidamente que era un pique de un “BUEN DORADO” además de no saltar, pegaba tremendos cabezazos y trataba de meterse entre los palos.
Exigiendo hasta el limite la resistencia de mi tippet (0.30 mm), logre que se alejara de ese peligroso sector y después de unos cuantos segundos de pelea recién saltó produciendo un borbollón, que nos dejo asombrados.
![]() |
![]() |
![]() |
|
![]() |
Era realmente un hermoso ejemplar, necesitaba concentrarme ya que estábamos en medio de un montón de accidentes en donde me podía cortar.
Para colmo cada cabezazo, cada corrida y cada salto se producían a centímetros de alguna rama sumergida.
Gracias a Dios después de unos cuantos minutos de aguantar pesadas corridas pudimos izarlo con el boga grip y luego de unas cuantas fotos lo devolvimos.
Cuando se fue nadando mansamente me di cuenta que había sido muy afortunado en haber podido atrapar ese hermoso ejemplar en ese sector del Paraná, ya que la presión de pesca que hay en esa zona realmente es muy grande, y para colmo los controles son muy escasos e ineficientes.
Muy contentos y satisfechos, seguimos pescando. Clavamos un par de doradillos más y luego decidimos regresar.
Durante el viaje, abundaron comentarios respecto de los hermosos momentos que habíamos compartido, respecto de las capturas, y sobre todo, sobre lo difícil que es hoy obtener un pez de ese porte en esa zona del río Paraná.
Ojalá, en breve veamos en nuestros ríos mayor cantidad de controles por parte de las autoridades y mayor respeto por la naturaleza de parte de los pescadores.
Seguramente si esto así ocurre ya no será una casualidad encontrar un dorado de los “BUENOS” en cualquier sector de nuestro querido río Paraná.
Hasta la próxima………
Marcelo Boschetto
Truchas en el Río Rivadavia
El parque Nacional Los Alerces (Chubut), representa para cualquier mosquero un destino a tener en cuenta siempre.
En el, además de una belleza natural inconmensurable, donde ríos transparentes fluyen hacia inmensos lagos, enmarcados de una profusa y añosa vegetación, encontramos la posibilidad de practicar una pesca sutil y delicada, tratando de engañar a una trucha que toma un pequeño insecto en superficie o se esconde entre las ramas sumergidas de un árbol, o se refugia en una veloz corredera para satisfacer su apetito.
Por todo esto, fue que junto a Oscar Savore (el negro), decidimos ir hacia este hermoso destino.
Apenas llegamos nos hospedamos en Villa Lago Rivadavia donde Ricardo (dueño del complejo Cabañas Wanalen), nos dio la bienvenida.
Ricardo además de ser nuestro desinteresado anfitrión (nos cocinó todas las noches y nos hospedó en su propia cabaña), nos anotició sobre el clima y el estado de los ríos.
Inmediatamente, nos vestimos de mosqueros y como las cabañas están en la margen del río Carrileufú, salimos a pescar un par de lugares que conozco bien y que gracias a Díos no nos defraudaron, ya que en solo un par de horas de pesca, pudimos clavar varias arco iris de varios tamaños que nos alegraron la tarde.
Cansados del viaje (casi 2000 km.) y de la caminata por el río, decidimos cenar y acostarnos temprano para encarar el otro día con toda la furia.
El Brazo Alarcón del río Rivadavia, fue nuestro destino elegido para esta segunda jornada.
Después de unos 30 minutos de caminata por un hermoso sendero llegamos al lugar de pesca.
El río estaba bajo, muy transparente, lo que posibilito que lo pescáramos vadeándolo.
Pescamos varias arcos iris de porte mediano y también pudimos pinchar algunas que pusieron a prueba nuestra destreza y nuestros equipos. (Ambos pescábamos con cañas para línea 4).
Decidimos seguir caminado el brazo río arriba y pudimos, después de un rato, salir al Río Rivadavia propiamente dicho.
Allí el río posee un gran pedrero de alrededor de unos 1000 mts. de longitud con una profundidad media de 1 a 1.5 mts. con una gran velocidad se corriente.
Allí, utilizando ninfas de tamaño 12 a 16 pudimos capturar otras varias arco iris, que debido a su porte la velocidad de la corriente nos dieron dura lucha.
De pronto nos topamos con la desembocadura de un pequeñísimo arroyo de agua lentas y claras en las que Oscar descubrió algunas arco iris de unos 40 cm. que comían frenéticamente, obviamente se propuso pescarlas, así que se instalo allí, por un rato.
Repentinamente observo que, el negro me llama, haciéndome señas que a ese sector había ingresado un pez de grandes dimensiones. Mi curiosidad y fanatismo me llevaron inmediatamente hasta allí.
Cuando me asome realmente no lo podía creer, era una trucha marrón, realmente grande que se había instalado en un pozo del arroyito.
![]() |
![]() |
![]() |
|
![]() |
Me preparé para pescarla. Sabía que equipo, una caña Winston Boron II x línea 4, mi leader 9FT 4x y mi mosca una Stone rubber legs atada en anzuelo 10 no eran las armas apropiadas para tal desafío.
Me coloque justo detrás de ella, y tratamos de hacer el menor ruido posible, lance delante de la trucha. Sabía que si ese tiro no era bueno no habría otra oportunidad. Gracias a Díos fue casi perfecto ya que la mosca bajo a escasos centímetros de la boca del pez.
Este se adelanto y se la comió, ¡no lo podía creer! Mi mente iba a mil, ¿hacia donde correría, donde trataría de cortarme?, por suerte la trucha decidió correr dentro del arroyo y yo tuve que hacerlo detrás de ella.
Luego de unos 10 minutos de cabezazos, pesadas corridas y mucha adrenalina se refugio en unas plantas acuáticas y allí si, pude tomarla de la cola y levantarla fuera del agua.
Tanto Oscar como yo estábamos asombrados de la belleza y el tamaño de ese pez. De más esta decirles que le sacamos mil fotos.
![]() |
![]() |
![]() |
|
![]() |
Cuando la devolvimos, y se fue nadando mansamente, nos abrazamos con el negro, a quien agradecí semejante hallazgo y haberme dado esa oportunidad.
Recuperados de la emoción, seguimos pescando ese hermoso río al cual considero uno de los más bonitos de la Patagonia, aunque ese día, ya estaba completo para mí.
Solo resta por contarles que los días restantes seguimos pescando exquisitamente, muchas truchas, peleadoras y con un clima de ensueño, mucho sol, y nada de viento.
Un viaje maravilloso, junto a un gran amigo, (y excelente fotógrafo) con muy buena pesca y esa hermosa sorpresa que nos deparo el Río Rivadavia.
Ah ¡! No quiero olvidarme de agradecer a Ricardo, quien en cada oportunidad que nos aloja en su complejo de cabañas nos atiende como si fuéramos uno más de su familia.
Hasta la próxima………
Marcelo Boschetto


















































