Limay Medio: Una pesca diferente

La idea era repetir un inolvidable viaje que habíamos hecho a la zona de Limay medio, mas precisamente a Fortín Nogueira, y pescarlo nuevamente con equipos livianos, como si se tratara de un río pequeño, sólo que esta vez lo haríamos flotando con kayak inflables y entonces podríamos tener acceso a muchísimos mas sectores de pesca.
Limay Medio: Cierre temporada 2011
Cuando avizoramos el fin de una nueva temporada truchera, surge inevitablemente como un posible destino el río Limay Medio.
Si bien, la pesca con equipos livianos, y trucha vista es la que mas me cautiva, debo confesar que tener en el otro extremo de nuestra línea una potente marrón de varios kilos, dispuesta a no entregarse sino después de darnos una dura y larga lucha, en la que no faltan largas corridas, fuertes cabezazos y algunos pesados saltos; realmente me tienta, como para dedicarle un viaje hasta ese renombrado destino.
Truchas en el Río Quillen

Hace ya unos cuantos años que visito periódicamente la zona de Aluminé para pescar sus transparentes ríos y arroyos, muy bien poblados de atentas y selectivas truchas.
Los ríos Pulmarí, Quillen, el mismo Aluminé, o arroyos como Malalco y Calfiquitra, son un verdadero desafío para quienes gustan de la delicada y sutil pesca con equipos livianos.
Dorados en Itatí
En los últimos tiempos el rio Paraná nos sorprendió gratamente con la casi milagrosa recuperación que experimentó respecto de la cantidad y calidad de peces que alberga.
Periódicamente pesco la zona media de este majestuoso curso y en cada salida, lográbamos capturar una gran cantidad de doradillos, chafalotes, pirá pitás y hasta algún san Pedrito, consiguiendo así jornadas de pesca muy entretenidas.
Las capturas se sucedían una tras otra pero los portes, salvo raras excepciones no superaban los 2.5 kg.
La utilización de equipos livianos hacía que las peleas fuesen más equitativas y realmente el día de pesca transcurría casi sin darnos cuenta.
Cuando recibí la invitación para pescar la zona correntina de Itatí, mi respuesta afirmativa no se hizo esperar.
Era la posibilidad de tener en la punta de nuestro equipo algún dorado de los buenos, esos que cuando vemos en el aire aceleran nuestro pulso.
Emprendimos el viaje durante la noche para llegar de madrugada, descansar un poco y apenas asomara el sol poder comenzar la jornada de pesca.
En Itatí nuestro destino fue el complejo de cabañas Puerto Paraíso, todo un referente en la región. Luego de un completo desayuno muy bien preparado, comenzó nuestra aventura...
Nuestro guía se dirigió inmediatamente a una zona donde las rocas afloran en la zona central del río, formando una corredera imponente, a escasos minutos de viaje de nuestro lugar de alojamiento.
Era temprano y la mañana también se presentaba fría y algo nublada. La temperatura del agua era bastante baja, razón por la cual decidí utilizar una línea de hundimiento rápido (una outbound de275 grains) y derivar las moscas lo mas pegado a la piedra posible.
Un par de pasadas a cada lado de la piedra y el primer pique, un dorado pequeño, aguerrido, peleador pero pequeño para un equipo numero 8.
Seguimos intentando en otras puntas de islas, algunas costas llenas de troncos y arboles sumergidos donde conseguimos clavar algunos otros doradillos y luego volvimos a intentar en otro pedrero.
Aquí la fuerza del agua era realmente importante, la piedra afloraba apenas en la superficie y dividía la corriente en dos.
Lancé la mosca de manera frontal a la piedra, dejé que la mosca se metiera debajo y en frente de la piedra y la saqué recogiendo enérgicamente. Ninguna respuesta.
Luego lancé la mosca haciendo que pase por el costado de la piedra, dejándola profundizar en deriva muerta y noté entonces, que dicha deriva se detenía bruscamente, (inmediatamente pensé: o enganche en la piedra o pique!) tensé con la mano izquierda la línea y levanté la caña para clavar.
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La respuesta no se hizo esperar, una violenta corrida y un posterior salto nos mostraron un hermoso dorado.
El pez ayudado por la fuerza de la corriente, presentó una formidable pelea de varios minutos, cabeceando pesadamente y corriendo hacia la profundidad cada vez que lograba aproximarlo.
Luego de reducirlo y tomarle algunas fotos, lo devolvimos lo antes posible al agua.
Luego recorrimos sectores costeros donde abundaban troncos sumergidos y allí capturamos varios dorados más.
Debíamos entrar nuestras moscas lo mas pegada posible a los palos y esperar que se sumerjan unos cuantos centímetros para luego recogerla enérgicamente.
Patrones con cabezas tipo muddlers y con ojos pesados fueron los más efectivos para cumplir con dicha premisa.
Los dorados las atacaban bruscamente, produciendo violentos piques y luego de un par de saltos trataban de meterse nuevamente entre los palos.
Si no actuábamos correcta y concentradamente los perderíamos seguramente por efecto de algún corte.
Luego, navegamos otros pocos minutos y otra vez un pedrero imponente se presento frente a nosotros.
Era una isla grande y a sus lados varios islotes que afloraban separados de unos pocos metros entre sí dejando que el agua fluyera entre ellos y se formaran veloces correderas.
Jorge, nuestro guía, nos fue posicionando para que pudiésemos pescar ordenadamente cada piedra y corredera, y en una deriva frente a uno de los islotes otro dorado tomó violentamente mi mosca y se elevó en un salto espectacular, cayendo de costado y produciendo un gran borbollón.
Otra vez, además de la fuerza propia del pez, la violenta correntada me obligó a trabajar varios minutos para poder acercarlo a la lancha. Una vez izado, algunas fotos y nuevamente al agua.
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Hicimos un breve corte y regresamos al complejo donde pudimos degustar de un almuerzo tan sabroso como abundante. Desde este modesto espacio agradecemos el excelente trabajo de las damas de cocina que hacen su labor en forma excelente.
Ya por la tarde fuimos a otra zona costera y la experiencia de la mañana se repitió. Varias capturas de dorados pequeños entre los palos y el desafío de ser lo más preciso posible para colocar la mosca en el lugar correcto.
Realmente la cantidad de dorados era importante y el tiempo transcurría casi sin darnos cuenta.
Recorrimos distintos sectores del río, derivando la embarcación frente a las costas y en todos ellos pescábamos algún dorado o pirá pitás.
Ya sobre la tardecita y frente a una formación rocosa que se presenta en la punta de una isla pudimos clavar un par de dorados de considerable porte.
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Otra vez, la lucha plena de veloces corridas y espectaculares saltos hicieron que nuestras expectativas se colmaran totalmente.
Decidimos entonces volver a nuestro alojamiento y, luego de una reparadora ducha, nos esperaba una exquisita cena.
Quiero aprovechar esta oportunidad para destacar la impecable atención de Federico (responsable de Puerto Paraíso en Itatí), que estuvo a disposición sin dejar detalle alguno librazo al azar, colaborando en todo momento e incluso acompañándonos desde otra embarcación, haciendo que sólo tengamos que pensar en nuestros equipos de pesca.

Realmente debo expresar que Itatí es un lugar que merece ser visitado por cualquier mosquero. Cantidad de situaciones diversas de pesca, muchos piques y capturas, algunas realmente buenas, y la posibilidad latente de que en cualquier momento aparezca algún “monstruo” de esos que no se olvidan jamás.
Hasta la próxima………
Marcelo Boschetto
Dirección: Los Benedictinos s/n barrio Abarape
Teléfono: (03781) 495336 / 15608637 / (03783) 493479
Cierre en el Limay Medio
Un entretenido viaje con amigos para pescar vadeando el cierre de temporada en el Limay Medio.
Visitar el Limay medio a fines de temporada despierta en nosotros la expectativa de alguna captura de las que se tornan inolvidables.
Esta posibilidad condiciona la preparación de nuestros equipos y moscas, ya que para conseguir tan ansiado logro, la utilización de equipos pesados con líneas de hundimiento rápido y una amplia gamma de streamers se torna casi indispensable.
Desgraciadamente, si bien son muchas las capturas importantes que se obtienen, el promedio de peces por pescador es bajísimo y, salvo honrosas excepciones, la mayoría se pasa casteando 2 ó 3 días completos para obtener 1 pez de los grandes.
El caudal erogado por la presa hidroeléctrica, hace ya un vasto tiempo que es escaso, razón por la cual la mayoría de las grandes marrones se concentran en el centro del canal y desde costa, vadeando, no es para nada fácil llegar hasta allí, así que para la mayoría de los pescadores la posibilidad de mostrar su engaño a estos peces en sus narices, no constituye una tarea sencilla.
Conociendo esta situación armamos un viaje a la zona de Fortín Nogueira, con la finalidad de pescar además de las esquivas marrones esas hermosas arcoíris que en los 2 anteriores viajes nos habían llenado de diversión.
Los equipos debían diversificarse ya que para estas últimas, un número 4 ó 5 serian lo ideal, en cambio para las marrones un equipo 7 u 8 serían los indicados.
Junto a Darío, Peca, y Jorge (Un nuevo y entusiasta mosquero), partimos desde San Francisco para pescar la tarde del miércoles, el jueves, viernes y el sábado, para luego utilizar el domingo para regresar a casa.
Allá se nos unirían al grupo Silvio y su hijo Ariel, dos entrañables amigos con los que he compartido además de pescas, vacaciones en familia e inolvidables anécdotas.
Ni bien llegamos armamos un campamento espectacular, 3 carpas, luces a través de un generador eléctrico, disco de arado para cocinar, parrilla, y todos los demás implementos para estar más que cómodos.
Ahora sí a pescar!, Armé mi equipo numero 4 y comencé a caminar rio abajo para alcanzar unas correderas ya conocidas y ver que pasaba. No se observaban truchas comiendo en superficie, así que puse una ninfa Stone rubber legs negra en anzelo12 y traté derivarla naturalmente bien cerca del lecho rocoso. Enseguida una brusca tomada me sorprendió. El pez corrió violentamente, saltó un par de veces y luego se liberó de mi mosca. Era una linda y corpulenta arco iris.
Seguí avanzando y vadeando cada sector de la corredera y ahora sí pude capturar varias arco iris, que por su tamaño y la fuerza de la corriente, eran un verdadero desafió para la caña 4.
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Entonces comenzaron a verse una cantidad impresionantes de Mayflies de considerable tamaño, de un color marrón cobrizo, pero no se veía ninguna trucha que subiera a tomarlas.
Decidí cambiar mi leader, estirar mi tippet y probar con una seca ( una March Brown en anzuelo 14 ) confiando que semejante banquete iba a ser devorado por las truchas de un momento a otro, pero por mas de 20 minutos ni siquiera una sola trucha subió, ni a mi mosca, ni a los insectos naturales.
Decidí colocar una ninfa tipo Hare Ear atada en anzuelo 14 y de color muy similar a la de los adultos que observaba, y ahora sí varios piques y varias capturas coronaron esa primera tarde de pesca.
Ya de regreso en el campamento la suerte de mis amigos fue dispar, algunos como Jorge estaban eufóricos porque, en su primera jornada en el sur, había capturado varias truchas. Utilizando una línea de hundimiento y colocando una Stone rubber legs, capturó varios arcos iris y una hermosa marroncita. Otros en cambio, habían probado con todo un arsenal de moscas y habían capturado solamente un par peces.
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En la segunda jornada decidí comenzar probando con un equipo pesado (una caña numero 8 con una línea de 275 grains) en una profunda corredera que está a pocos metros del campamento. Streamers como Wolly Buggers con y sin patas de goma, algunas rabbits y algunos bagrecitos fueron al agua incontables veces durante 1 hora y media pero sin resultados positivos.
Decidí cambiar mi equipo a un numero 6 ya que me permitiría utilizar tanto líneas de flote como de hundimiento, para intentar en algún otro pozón.
Caminé varios kilómetros rio abajo y comencé a pescar varias correderas bajas donde otra vez se producía el fenómeno anterior (Muchos insectos en el aire y en la superficie del agua pero otra vez la ninfa era la que redituaba capturas) y así pude clavar varias arco iris, una marroncita y un par de infaltables percas.
Ya entrada la tarde volví cortando camino hacia el campamento, y me puse a pescar otra vez la corredera de la mañana.
Esta vez lo hice con una imitación de pejerrey (Una Diego suri algo modificada por mí) ya que en la tarde cuando probaba con una pupa chiquita había capturado 2 ejemplares de esta especie y pensé que una marrón “con algo de hambre “se interesaría inmediatamente por ellos.
Recorrí casteando la corredera un par de veces, barriéndola y tratando de meter la mosca lo mas lejos que pudiera y corrigiendo, fue entonces que en la tercera pasada una hermosa y muy luchadora marrón hizo que mi caña 6 experimentara todo su poderío. Una y otra vez se metía en lo profundo de la corriente aprovechando la fuerza del agua y sacándome varios metros de backing, obligándome a concentrarme para no cometer ningún error.
Gracias a Dios luego de un rato de pelea, la fui arrimando y logré encallarla en un borde de piedra, la tomé por la cola y mis compañeros me sacaron las fotos de rigor y la devolví al agua.
Ya en la noche y mientras saboreábamos un exquisito asado, comentábamos que si bien todos habíamos pescado bastante bien, habíamos tenido que agudizar nuestro ingenio para hacerlo, cambiando varias veces de líneas y de patrones y tamaños de mosca.
Los dos días restantes fueron parecidos, clavamos varios arcos iris y algunas marroncitas chicas que nos divirtieron a lo grande pero que realmente nos obligaron a ser perseverantes y ponerle mucha garra al asunto, nada fácil.
En fin un viaje espectacular, buen tiempo, buena pesca y por sobre todo con un grupo de amigos de fierro, con los cuales la diversión está garantizada.
Lo único que nos quedó pendiente es un par de marrones de las buenas, que sin dudas hubiesen merecido de nuestra parte un poco mas de dedicación para atraparlas, machacando con grandes streamers y líneas pesadas sobre las correderas donde generalmente se sitúan, pero estén más que seguros en breve iremos por ellas!!!.
Por la noche cuando volvíamos al campamento, chivo, carne vacuna, pollo al disco, revuelto de huevos con panceta y otras cosas dietéticas nos reponían de las extensas caminatas diurnas.
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Obviamente las charlas, las cargadas, y los gratos momentos compartidos son algo que terminan por coronar estos viajes de pesca.
Seguramente este impresionante río nos dará la bienvenida nuevamente en la próxima temporada y nos encontrará tratando de engañar algún otro pez que nos honre con su pelea.
Solamente observamos, como algo negativo y preocupante, la cantidad de pescadores que lo hacen con carnada (gusanos y lombrices) y el escaso, para no decir nulo, control que se ejerce en la zona. Ojalá las autoridades tomen nota de esto y mejoren el cuidado de este magnífico curso acuífero.
Hasta la próxima………
Marcelo Boschetto
Truchas en el Limay Medio

Hace ya varios años que venimos visitando el Limay Medio y en cada ocasión que lo hacemos vemos una numerosa cantidad de peces tomando delicadamente insectos en superficie.
Generalmente este bellísimo e imponente río nos obliga a utilizar equipos pesados y tratar de capturar alguno de estos peces bajo estas condiciones de sutileza, con semejantes equipos, resulta casi imposible.
Consulté a un amigo y por cierto excelente guía de la zona, Rubén Galetto; quien nos aseguró que en el río se veían innumerables ”rises“ producidos por una cantidad considerable de peces, que aprovechaban para alimentarse zonas de correderas chatas, colas de pozones y brazos en los que se ramifica el curso principal.
La altura del río es algo determinante ya que cuando el Limay está bajo, nos permite vadearlo y recorrerlo cómodamente, logrando cruzar bracitos, penetrar en las correderas y llegar en definitiva a los sectores más productivos, mientras que cuando el río aumenta mucho su caudal, nos limita la posibilidad de un vadeo seguro y efectivo.
Según los datos que pudimos recabar, en esos días el río permanecería bajo, razón por la cual decidimos realizar el viaje.
Nos propusimos enfrentar entonces el desafío de pescar esas aguerridas arco iris mediante el empleo de equipos livianos y utilizando patrones de imitación de los insectos que eclosionaban y de los cuales las truchas se alimentaban.
Junto a Peca, Ángel y El negro (Oscar) llegamos a la zona de Fortín Nogueira y nos dirigimos hacia un sector del río conocido como las islas de Tapia.
En esta parte, el río se divide en varios brazos y se arman unas hermosas correderas, algunas profundas, caudalosas, donde parece estar latente la posibilidad de una captura importante y otras tantas chatas y veloces donde el agua se oxigena y el rocoso fondo y las márgenes llenas de vegetación proveen a los peces de un importante ámbito para su alimentación.
Nos instalamos cerca de una corredera imponente y allí realizamos los primeros lances.
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Enseguida notamos que de los mimbres y sauces que enmarcan el curso una gran cantidad de caddis (color marroncito y de un tamaño aproximado a 16) volaban hacia el río y las truchas las engullían delicadamente mostrando su boca y dejando impronta de ello, en innumerables sectores del chato que antecedía a la corredera.
Una caña 4, un leader 5x de 12 pies y por supuesto, una caddis 16; fueron las armas elegidas para encarar la pesca y realmente fueron un acierto. Varias capturas de hermosas y peleadoras arco iris se sucedieron y llenaron de diversión el final de la tarde de nuestro primer día de pesca.
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A la mañana siguiente nos dividimos y yo encaré una chata y larguísima corredera que se desprendía en forma de brazo del curso principal a unos 1000 mts. de donde acampábamos.
Observando el río noté que muy cerca de la orilla, donde se formaban pequeñas correderas por efecto de choques del agua en la misma costa, muchos peces comían en superficie y otra vez eran caddis, que salían de a miles de los arbustos ribereños.
Nuevamente, una Elk Hair Caddis ahora en anzuelo 18 (el tamaño del insecto así lo demandaba), fue tomada una y otra vez por fuertes arco iris que llegaban a sacarme varios metros de backing en su larga carrera, ya que la potencia del equipo y sobre todo la resistencia del tippet, me impedían detener la arremetida del pez hacia la zona de aguas mas profundas y veloces.
La cantidad de piques, y las frecuentes peleas con hermosos ejemplares me mantuvieron entretenido hasta mitad de la tarde cuando, como por arte de magia, desaparecieron los insectos e inmediatamente las truchas dejaron de alimentarse (al menos frente a nosotros).
Opte por avanzar y crucé cuidadosamente la corredera hasta una zona donde divisé actividad.
No bien llegué, un par de rises me indicaron que allí debía intentar nuevamente, pero esta vez utilicé una ninfa flotante: CDC CADDISC NYMPH/EMERGER, ya que las sutiles tomadas no dejaban burbuja en superficie y después de 3 o 4 lances una hermosa marroncita absorbió sutilmente mi mosca y desplego toda su furia en contra de mi caña 4.
Seguí avanzando y varias arco iris más y otro par de marones cerraron una divertida y productiva tarde.
Decidí volver al campamento y mientras iba caminando por la margen del río aproveché para pescar algunos sectores en los que seguía habiendo actividad.
Arribé al campamento cerca de las 21:00 hs y mis compañeros enseguida me contaron que ellos también habían pescado muy bien, así que todos nos encontrábamos entusiasmados para encarar la nueva jornada de pesca desde tempranito.
Cerca de las 7:00 hs arrancamos nuevamente y decidí repetir la zona en la que ayer me había ido tan bien, sólo que ahora me dirigí directamente a los sectores que habían sido más rendidores en cuanto a calidad y cantidad de capturas.
Otra vez, muchas arco iris y varias marroncitas me depararon una jornada inolvidable.
Pescar buenas truchas y hacerlo con un equipo liviano, durante un día soleado en el que ni siquiera necesitamos usar wader para vadearnos, fue un verdadero placer.
Durante la tarde de este día, una pupa de caddis (CCADDIS POOPAH NORIS en anzuelo 18) rindió muy bien permitiéndome clavar varios arcos iris en momentos en los que no se divisaba actividad.
Ya a ultima hora decidí volver y pescar esa imponente corredera que se armaba cerca de nuestro campamento probando suerte con una línea de hundimiento y utilizando algunos streamers había atado especialmente para poderlos lanzar cómodamente con la caña 4.
Primero utilicé una Wooly Bugger verde oliva atada con palmer chenille en anzuelo nº 12, y logré clavar un par de percas, y una marrón residente que era una verdadera belleza.
Luego cambié mi mosca colocando un Bagre Mink en anzuelo 12 color marrón clarito y comencé a castear tratando de que el engaño profundice todo lo posible en el veril de esa corredera.
Si bien la línea full sinking type 6 que utilizaba hundía realmente bien para ser una línea 4, y a pesar de efectuar correcciones tanto aéreas como en el agua, no lograba rozar el fondo rocoso.
Decidí entonces castear río arriba y acompañar la deriva corrigiendo la línea de manera que la mosca pase frente a mí ya hundida lo suficiente como para que en los próximos metros barra el fondo.
Después de un par de lanzamientos sentí que la deriva se detenía bruscamente, no sabía si era un enganche en alguna piedra del lecho o si efectivamente podría ser un pique. Traté rápidamente de tomar contacto con la mosca recogiendo unos centímetros y cuando levanté la caña y clavé, mi reel me indicó, con una interminable corrida, que era un pez y de los buenos.
La caña se flexionaba desde el mango mismo y el reel giraba velozmente dejándome casi sin backing, razón por la cual, decidí caminar por la orilla para meter algunos metros dentro del reel.
Caminé alrededor de 50 0 60 metros y la trucha decidió frenar su corrida y comenzar a dar cabezazos, aproveché para recuperar la carga y meter la línea dentro del spool ,pero otra vez el pez comenzó a correr y yo detrás de el.
Esto sucedió 2 o 3 veces más, hasta que la trucha decidió remontar la corriente e ir hacia donde todo había comenzado, el principio mismo de la corredera donde la había clavado.
Allí se defendía dando tremendos cabezazos y haciendo cortas pero pesadas corridas.
Poco a poco se fue cansando y la fui arrimando con sumo cuidado ya que un tippet 4x no era como para forzarla para que encalle en la costa.
Recién después del cuarto o quinto intento logré que se apoye en el borde del veril que se forma en la costa y entonces el negro la levantó para que todos la admiremos.
Una hermosa y gorda marrón residente que le puso el broche de oro a una jornada inolvidable.
Comprendí entonces que mas no se le podía pedir a un viaje de pesca. Muchas capturas realizadas a trucha vista con imitaciones naturales, utilizando línea de flote y la marrón del final, toda una agradable sorpresa.
Lo demás es lo de siempre, anécdotas, charlas, risas y muchos momentos compartidos con amigos que siempre estarán cuando una nueva excursión de pesca nos convoque.
Valga este simple relato para que quienes visiten el Limay Medio no sólo lo traten de pescarlo utilizando líneas de hundimiento rápido y equipos pesados, sino que aprovechen también esos preciosos momentos de eclosiones para obtener capturas que con un equipo adecuado son un verdadero placer.
Equipo utilizado:
Caña WINSTON BORON II X 4 tramos para línea 4
Reel REDINGTON AS 3/4
Línea de flote WF-4-F RIO GOLD
Línea de hundimiento RIO Full sinking 4 type 6
Moscas utilizadas: Elk Hair Caddis, CDC Caddis Emerger, Caddis Poopah Noris, Caddis larva, y algunos patrones de Mayflies como Adams parachute o march Brown.
Streamers sólo dos: Wooly Bugger y Bagre Mink
Hasta la próxima………
Marcelo Boschetto
Apertura de temporada en Río Pico
Guille, pepe y Carlos, tres amigos de San Francisco, decidieron viajar hasta la zona del Río Pico para la apertura de la temporada de salmónidos 2008/2009. Nos interesó entonces que nos contaran su experiencia a los fines de interiorizarnos de cómo estaba la pesca por aquellos lugares.
El destino elegido no fue al azar ya que, anteriormente, algunos de ellos habían visitado tan hermosa y productiva zona pesquera y recabando datos acerca del estado de la pesca, la decisión de viajar para allá no se hizo esperar.
No bien arribados a esta zona, decidieron acampar en el Lago 3 debido a la facilidad del acceso y la gran población de truchas que posee este bellísimo ambiente lacustre.
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Como habían llevado un gomón, una vez armado el campamento se embarcaron inmediatamente para pescar el fondo del lago, más exactamente una zona de profundos veriles.
El viento reinante, sumado a la potencia de las truchas, obliga a la utilización de equipos un tanto pesados, ya que todo un día de casteo más que un placer termina siendo un verdadero suplicio.
En esta zona capturaron varias arco iris de un porte mediano, casteando con líneas de hundimiento intermedio y utilizando streamers clásicos como Wooly Buggers y zonkers.
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La pesca resultó entretenida pero estar todo un día sobre la embarcación agota, a sí que en los días restantes se dedicaron a pescar un sector del lago que permite alternar el vadeo y la pesca desde la embarcación.
El sector en cuestión es conocido como la “PASTERA”.
Se sitúa en el fondo del lago y es un lugar donde los juncos forman corredores e islotes y las truchas los recorren alimentándose y es muy común observar una gran cantidad de rises durante todo el día.
La profundidad oscila entre los 30 cm y 90 cm. Por supuesto que recorrerlo vadeando y avanzar detrás de cada rise que se produce, nos genera un pesca activa y sumamente entretenida.
Aquí se pueden pescar “truchas vista“ con moscas secas o ninfas flotantes y las peleas con peces de buen tamaño y sumamente aguerridos nos ponen a prueba constantemente.
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El único inconveniente que desgraciadamente nos hace perder alguna captura es debido a que las truchas se refugian dentro de la vegetación sumergida y más de una vez se sueltan o cortan nuestros tippets.
Utilizar el tamaño mayor de tippet que se pueda, para poder forzar los peces, es lo único que se puede hacer en estos casos. Aunque en mas de una ocasión esto atenta contra la sutileza con que se deben presentar y derivar nuestras moscas.
El tamaño de moscas que debían usar frecuentemente era de 12 a 16, entonces pensar en colocar un tippet mayor al 4x era exponerse a que los peces rechacen sus imitaciones.
Aquí patrones de secas como la Elk Hair Caddis, imitaciones de Mayflies y algún atractor como la Chernóbil Ant junto a ninfas como stonflies Black o golden e imitaciones de odonatos rindieron muy bien.
La profundidad media con que cuenta este sector nos permite el uso casi exclusivo de líneas de flote razón por la cual la pesca se torna sumamente amena y los resultados son realmente buenos.
En un solo día un pescador puede capturar más de 10 truchas y los tamaños y la vitalidad que estas presentan, ameritan que cada pescador deba extremar su concentración durante la lucha con el pez.
Como verán el lago 3 es un destino más que recomendable.
Las fotos que se muestran son un fiel testigo de la calidad de estos peces y son, a no dudarlo el motivo principal por el cual cualquier pescador quiera regresar a este destino.
Además, nos pidieron que hagamos especial énfasis en la excelente atención que brinda la gente del Camping Municipal, quienes se desviven para que los que allí se alojan la pasen realmente bien y no tengan que preocuparse más que en pescar.
Agradecemos a Guille Pepe y Carlos el informe que nos suministraron y ojalá podamos en breve visitar tan atractivo destino de nuestra querida Patagonia.
Hasta la próxima………
Marcelo Boschetto
Truchas en el río San José

Ambicioso emprendimiento del Córdoba Trucha Club (CTC) para el cuidado del Río San José.
El córdoba trucha club fue la entidad pionera en la introducción de la trucha en los ríos cordobeses.
En las instalaciones de piscicultura que este grupo posee en San Clemente, se eclosionaron, por muchos años, las ovas provenientes del Neuquén que poblaron los distintos ríos y arroyos de nuestra provincia.
Este prestigioso grupo, hace algo más de dos años, se propuso un nuevo y ambicioso objetivo: Contribuir con el mejoramiento de la pesca en Córdoba a través del cuidado de un río. El curso hídrico elegido fue, por razones de cercanía con las instalaciones que el CTC posee, el Río San José.
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El cuidado de un río en la Provincia de Córdoba, es a no dudarlo, sinónimo de control estricto de los pescadores furtivos, principales responsables de la disminución de cantidad y calidad de las truchas cordobesas.
Siguiendo el ejemplo del Grupo de pescadores Conservacionistas Del Rio de los Espinillos, que con su eficiente accionar, han dado más que sobrada muestra de esto, se formó un grupo de Guarda pescas con el objetivo de cuidar el Río los fines de semana.
Se gestionaron, ante la Secretaria de medio ambiente de la Provincia de Córdoba, los carnets habilitantes para los guardapescas, ya que se debía tener real y legal autoridad para ejercer el control del río y además se consiguió la incondicional colaboración de la policía de San Clemente para cualquier situación que así lo requiriese.
Además se colocaron en puntos de fácil visualización carteles informativos a cerca de las fechas permitidas para la práctica de la pesca de salmónidos, las modalidades permitidas y los números de teléfonos a los cuales se pueden realizar denuncias.
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EL inconveniente mas importante que se presentaba, era el cuidado del río durante la semana laboral, razón por la cual, el grupo, decidió pagar un guardapesca que se encargara de esto.
El C.T.C. viene desde ya hace algunos meses gestionando la posibilidad de que el Gobierno Provincial nombre un par de guarda faunas rentados para que se ocupen de dicho trabajo pero desgraciadamente todavía no se ha obtenido respuesta favorable, razón por la cual la única opción sigue siendo, que el propio grupo a través del desinteresado aporte de sus integrantes, sea quien sustenta económicamente el guarda pesca.
Además de lo antes descripto el grupo se planteó algunos otros objetivos como por ejemplo realizar tras locaciones de truchas de distintos ambientes para mejorar la sangre de las truchas que habitan este ambiente.
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Si bien el tiempo transcurrido no es mucho desde que el C.T.C. comenzó con este proyecto, los resultados son más que satisfactorios. Ya se nota una mejora sustancial en la calidad y cantidad de truchas; además se ha acrecentado la cantidad de pescadores que visitan este precioso cauce, disfrutándolo, pero también contribuyendo a su cuidado a través de su presencia en los distintos sectores del río. Esto ha redundado en una notable disminución del furtivismo.
También se ha logrado a través del trabajo realizado, crear conciencia del cuidado del ambiente entre los pobladores, quienes colaboran denunciando .Además se mejoró mucho la limpieza de las márgenes del río y se ayuda a los Bomberos Voluntarios en la prevención de incendios.
La calidad del agua es otro aspecto a controlar por tanto se verifica regularmente y se denuncias posibles focos de contaminación.
Por todo esto, el objetivo de cuidar y mejorar un río no es una empresa sencilla, necesita de horas de trabajo, de discusiones, de aporte económico, y de muchísima paciencia y voluntad para no rendirse ante cada adversidad que se presenta.
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Desde ya que quienes estén interesados en colaborar de alguna manera con el Córdoba Trucha Club, solo tienen que acercarse a la sede de la institución sita en la calle Alfredo Gutero 4032 barrio Cerro Chico o los contactos del grupo:
Ernesto Freyer Te: 0351-156279921
Lucas Darsie Te: 0351-155078500
Gustavo Ninin Te: 0351-155952449
El Córdoba Trucha Club realiza anualmente cursos de pesca con mosca donde se recluta no sólo a nuevos “mosqueros” sino a la nueva sangre que hará perdurar el cuidado del hermoso Río San José.
En la apertura de la nueva temporada de pesca de salmónidos de la provincia de Córdoba los visitaremos y seguramente armaremos otra nueva nota dedicada íntegramente a la pesca en ese importante y fructífero río.
Solo nos resta desde este humilde blog felicitarlos y agradecerles infinitamente el trabajo que realizan y arengarlos a que continúen con esta noble empresa.
Desde ya cuenten con “Pesca Argentina” para cualquier cosa que necesiten y muchas pero muchas gracias de parte de todos los que amamos la pesca con mosca.
Hasta la próxima………
Marcelo Boschetto
Dorados con Mosca en el Río Dulce II
Aunque nos parecía infrecuente, debido a las bajas temperaturas reinantes , nos habían informado que en la zona alta del Río Dulce estaban pescando muchos dorados.
Como ya hace muchos años tengo contactos en la zona de Villa Atamisqui, con un par de llamadas a pescadores amigos corroboré el dato.
Casi de inmediato se armó un primer viaje junto a Oscar, Guille y mi hijo Gianni.
La idea era pescar al menos toda una jornada en un paraje que denominan “los Mistoles“ caracterizado por tener muchos accidentes dentro del río, como así también un par de zonas de barrancas profundas.
Como es costumbre nos alojamos en la casa de la familia Sequeira, y un exquisito chivo y empanadas al horno de barro nos recibieron para la cena.

Muy temprano en la mañana, nos pasó a buscar una camioneta, y en sólo una media horita ya estábamos frente al río con muchísimas ganas de clavar algún dorado.
La mañana se presentaba clara, despejada pero para mi gusto muy fría. Los pronósticos anunciaban que para el medio día la temperatura aumentaría, llegando a los 26 ºC.
Comenzamos pescando algunos sectores que siempre nos rinden bien, pero creíamos que hasta que no calentara un poco más no veríamos ningún pez.
Para sorpresa de todos, en mi tercer lanzamiento, contra unos troncos sumergidos, mi mosca fue tomada violentamente por un doradito de 1.5 Kg. Eran apenas las 8:40 hs.
El negro (Oscar) vadeó frente a una punta de isla que presentaba un montículo grande de ramas y donde se dividía la corriente. Casteó durante unos 10 minutos y clavó un hermoso dorado.
A todo esto Guille, y mi hijo también habían tenido un par de piques que no habían podido concretar.
El río estaba espectacular, fácil de vadearlo, cruzarlo y de posicionarse cerca de los obstáculos que son donde se guarecen los dorados.
Gianni, impaciente por pescar (tiene sólo 12 años), comenzó a castear a una corredera que se formaba entre la costa y algunos troncos y rápidamente clavó varios doradillos que además de serenarlo le dieron una entretenida lucha.
Por su parte Guille se posicionó frente a una de las costas, una alta barranca hacia donde se recostaba la corriente. Comenzó casteando y avanzando poco a poco y se deleitó con varias capturas, algunas de las cuales realmente fueron de las buenas.
En síntesis, a medida que el día transcurría no solo seguíamos pescando bien sino que los piques eran mas frecuentes y el promedio de los dorados aumentaba.
Ya llegando la tardecita nos ubicamos frente a unas barrancas que denotaban buena profundidad y pescándolas con líneas de hundimiento rápido logramos clavar varios dorados realmente luchadores.
Aunque con muchas ganas de seguir, emprendimos el viaje de regreso y obviamente les contamos a nuestros amigos la experiencia vivida.
Creo que en sólo 2 minutos ya se había armado otro viaje para el próximo fin de semana. Demás esta decirles que el sábado siguiente nos encontró pescando el mismo tramo del río.
Esta vez fuimos de la partida el negro, Andrés, Darío y obviamente yo.
El comienzo fue el mismo, tempranito al río pero ahora sí, aunque estaba realmente frío (9 ºC) la expectativa, dada la experiencia de la semana anterior, era otra.
Comenzamos separándonos y otra vez cada uno encontró un lugarcito donde entretenerse y pescar a lo grande.
Sólo que esta vez los dorados estaban mucho mas metidos en los palos que en las bardas o en las correderas.
Cuando conseguíamos derivar profundizando la mosca frente a los palos y la pasábamos bien pegadita a estos, ¡!pique seguro!!.
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Esta situación se repetía cada vez que encontrábamos una formación de ramas sumergidas o troncos y únicamente en esos sectores obteníamos capturas.
La consigna entonces era lograr que nuestras moscas se metieran justo debajo del obstáculo y para conseguirlo necesitamos además de líneas de profundización rápida, que nuestras moscas estén lo suficientemente lastradas para que se sumergieran casi en forma recta.
Si bien debo confesar que fueron muchas las moscas que perdimos, la recompensa fue más que gratificante.
Andrés que hacia sus primeras armas con el dorado y quedó mas que satisfecho y Darío, el negro y yo, encantados de la vida por la jornada de pesca que compartimos.
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Con respecto al equipo y técnicas utilizadas para pescar este tramo del Dulce debo decirles que si bien el río está muy bien poblado de peces no siempre la pesca es fácil.
Debemos tener en cuenta que cuando los dorados se esconden entre las ramas la única forma de tener éxito es poner la mosca en la propia cara de los peces.
Para ello nuestra mosca debe estar muy lastrada, y la deriva debe ser tal que permita a la línea y el engaño bajar lo necesario.
Posicionarse bien y castear corrigiendo línea es imprescindible. Aconsejo líneas de hundimiento rápido y no shootings tapers ya que estos tienden a romperse rápidamente en su unión con el running en los frecuentes enganches.
Las moscas como dije anteriormente deben ser muy lastradas, y no importa tanto el patrón y el color sino cuan cerca y profundo se introduzca en la enramada. Los dorados atacan literalmente cualquier” cosa “que se meta donde ellos cazan.
Lo que sí no deben olvidar es una buena cantidad de moscas ya que pescar de esta forma asegura muchos piques pero también muchos enganches!
En definitiva , creo que este sector del río Dulce nos brinda una magnífica oportunidad de divertirnos y aprender algo más a cerca de la pesca de dorados con mosca . Además es un río especial para quien hace su primera experiencia con este combativo pez.
Considero que quienes amamos esta pesca tenemos el compromiso de proteger este ámbito, para que en no mucho tiempo mas sean frecuentes capturas de dorados tan grandes como antes del 2004.
Sería muy grato ver que en el río hay un mayor control ya que es frecuente observar como se utilizan artes no permitidas para la pesca y se matan mucho más que 1 dorado como lo indica en reglamento de pesca provincial.
Ojalá que la increíble recuperación que está teniendo el Río Dulce no se detenga y nos permita en días venideros seguir disfrutando de tan maravilloso ámbito.
Hasta la próxima………
Marcelo Boschetto
Truchas en vacaciones

Junto a mi esposa y mis dos hijos decidimos vacacionar en nuestro siempre bello y remoto sur.
El destino elegido fue villa Lago Rivadavia, portal del Parque Nacional Los Alerces, uno de los lugares mas bonitos de nuestro país.
Este pequeño pueblo está estratégicamente ubicado ya que con sólo recorrer unos pocos kilómetros podemos visitar lugares de inconmensurable belleza, ríos transparentes poblados de esquivas y selectivas truchas, lagos enormes rodeados de picos nevados y una vegetación boscosa y en algunos casos (como en la zona oeste del lago Menéndez) selvática, que nos asombra por su imponente diversidad y tamaño.
Si bien, las actividades familiares tenían prioridad, a cada lado que íbamos llevábamos nuestros equipos de pesca y aprovechábamos para utilizarlos en cada río que tuviéramos como destino.
Junto a Gianni (mi hijo de 12 años) dedicamos varias mañanas para visitar lugares de pesca que son una delicia para cualquier mosquero y además hicimos algunas flotadas que son imperdibles en esta zona.
El brazo Alarcón del río Rivadavia, los pozones del Carrileufú frente a la estancia la Matuka, El río Arrayanes, la boca del río Coronado y el mallín del río Rivadavia.
Precisamente este último lugar fue el que mas nos puso a prueba debido a la selectividad que las truchas tenían y creo que compartir esta experiencia puede aportar algunos datos que puedan ser útiles a otros pescadores que visiten tanto este lugar como el propio río Rivadavia.
Este tipo de lugares, a mi entender, nos presentan varios dilemas por resolver y desgraciadamente si en alguno de ellos fallamos lo mas probable es que nos vayamos diciendo algo parecido a lo que ya muchas veces escuché: “Esas truchas saben hablar, les tiramos 200 moscas distintas, las seguían hasta casi tocarlas y no tuvimos un solo pique”.
Cuando llegamos, temprano por la mañana, lo primero que observé fue que en el sector del mallín más cercano al río, varias truchas parecían flotar a unos 20 o 30 cm debajo de la superficie, moviéndose con lentitud pero alimentándose constantemente.
En el sector mas alejado del río, donde la vegetación acuática se hace profusa, las truchas en cambio se alimentaban produciendo un rise típico de la toma de emergentes (la superficie del agua parecía inflarse y no había signo de burbujas en ella, sólo de vez en cuando aparecía algún lomo).
En ese preciso lugar vi que, en varias oportunidades, un par de peces se alimentaban en pequeños claros que se hacían entre la vegetación acuática.
Poner con delicadeza una mosca a unos 15 mts (no podía acercarme más, ya que no quería asustar a unas pequeñas, pero activas truchas que estaban correteándose en el borde del mallín) era un desafío para nada fácil. El claro era un circulo de aproximadamente unos 45 cm. de diámetro, mi leaders era de 12 ft. y me tippet 6x. El viento, infaltable compañero en estos lares, se hacía sentir empeorando aún más la situación.
Lancé en forma recta y la línea se posó sobre la vegetación acuática; por suerte la mosca lo hizo en un costadito del circulo junto a unos 10 cm. de tippet.
Utilicé una mosca CDC floating emerger en anzuelo 22 tmc 100. Es sencilla para atar y se puede hacer en tamaños muy chiquitos sin una gran dificultad.
Como es casi en su totalidad de Cul de Canard, flotó apenas se posó pero la trucha asomó su boca y la absorbió delicadamente. La pelea fue un lío bárbaro, el pez corría velozmente arrastrando vegetación (temblaba por mi tippet) pero en ocasiones se dirigía a lugares donde estaba limpio, facilitándome la captura. Así, entre idas y venidas, ya cansada encalló entre la vegetación a unos 5 mts. de la costa barrosa .Obviamente para allá fui y las fotos así lo atestiguan.
El problema es que cuando hice esto, provoqué un disturbio gigantesco así que debimos dejar descansar el lugar por un buen rato.
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Nos dirigimos entonces vadeando un sector bajo del mallín a un limpión que se veía en la orilla opuesta y en donde varios rises se dejaban apreciar desde lejos.
Aquí dos truchas se alimentaban a unos 30 cm de la superficie; lo hacían con movimientos suaves, desplazándose muy poquito para comer y luego retornaban a su posición.
Le dije a mi hijo que probara con el mismo patrón que yo había usado anteriormente pero, si bien esta vez la mosca se sostuvo con el puff en la superficie, no se movieron ni para ver de que se trataba. Entendí entonces que para pescarlas debía llegar a donde ellas estaban ya que no iban a ir por nuestra mosca.
Cambie el patrón, coloque una soft hackle con un cuerpo hecho en mini alambre (Este material es el que sirve de lastre) color verde, un tórax verde bien obscuro de dubbing SQUIRREL y una sola vueltita de pluma de perdiz también teñida de verde. El anzuelo es un TMC 3761 número 20.
La idea era castear un metro delante de la trucha, derivar naturalmente y darle a la mosca el suficiente tiempo para que profundice esos 30 cm. aprox. y presentarles el engaño en las propias narices.
El leader aquí desempeña un rol importantísimo ya que debe ser lo mas largo posible para que derive correctamente mientras se estira y profundiza, y además ser invisible ya que las truchas rechazan la mosca si lo ven.
El primer tiro fue un fracaso, pero el segundo no. La mosca se depositó en la línea de corriente en la que se alimentaban las truchas y cuando profundizó y se les presento justo enfrente, una de ellas la tomó sin dudar. Gianni la peleó como todo un experto tratando que no se le meta en la vegetación sumergida y luego de un par de minutos...la foto de rigor y al agua.
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El cast que se necesita hacer en este tipo de situaciones es todo un problema para la mayoría de los mosqueros. Casi todos entrenamos lanzamientos a distancias variables tratando de ser lo mas preciso posible pero casi nunca lo hacemos a 4 o 5 mts. Aquí se necesita castear casi exclusivamente el leader (el largo del leaders es de mas o menos 12 a 14 ft. y la distancia a la trucha es de aprox. 14 o 15 ft.), es decir, sólo 1 o 2 pies de línea .Por lo cual les aconsejo que practiquen también este tipo de lanzamientos que, en las sierras de Córdoba por ejemplo, es necesario realizar frecuentemente.
Luego avanzamos hacia la zona del mallín más cercana al Rio Rivadavia. Aquí el agua se encajona, las orillas se convierten en una pequeña barranca y el lecho se hace mas limpio de vegetación y se ve el fondo arenoso. Todas las truchas se ubican al borde de la vegetación y esperan que su alimento les llegue. Se las puede divisar fácilmente pero uno también queda muy expuesto.
El acercamiento es muy importante, conviene divisar no sólo la trucha sino también su entorno desde lo más lejos posible ya que un lanzamiento apresurado puede espantar no sólo un pez sino generar una reacción en cadena y ya todo se complica.
Aquí las truchas también comían apenas sumergidas, como expliqué al principio; así que la estrategia elegida fue la misma que en la anterior.
Casteábamos desde atrás de la trucha y colocábamos solo el leader y la mosca en el agua. Otra vez cuando lográbamos poner el engaño en la línea de corriente y la mini soft hackle profundizaba esos 20 o 30 cm necesarios, las truchas las tomaban.
Debíamos prestar muchísima atención a los movimientos que realizaban las truchas al pasar la mosca cerca de ellas, ya que debíamos tensar sutilmente la línea, para no cortar si teníamos un pique, o para no interrumpir la deriva y generar movimientos poco creíbles para los peces si la mosca pasaba sin que la tomaran.
Obtuvimos unas 4 capturas más. Pinchábamos una trucha, la peleábamos, la devolvíamos y avanzábamos unos 7 u 8 mts más y otra vez tratábamos de engañar a las que allí se encontraban.
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Todo esto pasó en sólo dos horas y media así que se imaginaran la diversión que obtuvimos.
Si bien esta vez salimos airosos del desafío, no siempre sucede así, la elección de la mosca, su tamaño, la forma de derivarla y presentársela a la trucha, la decisión de utilizar un leader largo y un tippet muy fino 6 o 7 x, la dificultad de castear con muy poca de línea fuera de la punta de la caña y con la necesidad de ser lo mas preciso posible, hace que esto no sea nada fácil.
El Río Rivadavia presenta también varias zonas en donde las truchas se tornan muy selectivas. Estos sectores también requieren de mucha tranquilidad, de paciencia y de una decisión sabia a la hora de elegir mosca, leader, y presentación.
Algunas moscas que me han dado muy buen resultado en otras ocasiones, además de los anteriores, fueron un TRICO PARACHUTE en anzuelo 22 y 24, una X CADDIS emerger en anzuelo 20, una CDC wing loop emerger en 22 y un trico spinner 24.
Les recomiendo que utilicen anzuelos de alta calidad para esos patrones pequeños, ya que no es extraño que fallen si se los exige mucho en la pelea.
Esta humilde experiencia no tiene otro fin que brindar una herramienta más, para que un día de pesca en lugares como los descriptos anteriormente, sea un día de diversión y no de bronca.
Por supuesto que miles de opciones mas son absolutamente válidas, y gracias a Dios esta amada actividad nos da la posibilidad de probar, cambiar (e inclusive inventar) diversas combinaciones que nos solucionarán distintas situaciones de pesca.
Para terminar les cuento que compartir con mi familia tan hermosos lugares, y ver a mi hijo pescar como lo está haciendo no hace mas que llenarme de alegría y orgullo.
Después de ver la imponencia de las montañas desbordantes de vegetación añosa y la hermosura de nuestros ríos y lagos, sólo me cabe la reflexión de que debe ser un compromiso ineludible para todos nosotros, los que amamos la pesca con mosca, cuidar esta bendición que Dios derramó sobre nuestro sur argentino.
Hasta la próxima………
Marcelo Boschetto















































































